Quince propuestas para entrar en una nueva era

Contribución a una base programática común para las elecciones presidenciales de 2027

Pierre Calame, junio 2026

La crisis política actual, marcada por una abstención récord y una desconfianza creciente hacia las instituciones, pone de manifiesto una profunda brecha entre los retos sistémicos de nuestra época (calentamiento global, globalización de las interdependencias, revolución tecnológica, envejecimiento demográfico) y los marcos de pensamiento heredados del pasado. Los partidos políticos, al responder con programas clientelistas o posturas tácticas, no logran proponer una visión común capaz de unir a la sociedad más allá de las divisiones.

Ante el auge de los discursos centrados en sí mismos (p. ej., Agrupación Nacional), Pierre Calame propone una base programática común para una alianza ampliada, fundamentada en cuatro transformaciones estructurales: un nuevo modelo económico, una gobernanza replanteada, un equilibrio renovado entre derechos y responsabilidades, y una visión global de la cooperación. Estas transformaciones se articulan en torno a 15 propuestas concretas, concebidas para marcar el inicio de una nueva era y sentar las bases de una segunda modernidad.

Para descargar: quince_propuestas_para_cambiar_de_era.pdf (330 KiB)

Las cuatro transformaciones para una segunda modernidad

1. Un nuevo modelo económico que concilie el bienestar de todos y la preservación de la biosfera

La economía actual, heredada de las teorías liberales de los siglos XVIII y XIX, ha permitido un crecimiento sin precedentes, pero a costa de un deterioro acelerado de la biosfera y de una concentración de la riqueza. Para remediarlo, hay que replantearse la economía, no ya como una ciencia autónoma centrada en el mercado, sino como el arte de gestionar nuestra casa común (el « o » de Oïkos-nomía, que con demasiada frecuencia se olvida). Esto implica:

Propuestas relacionadas

Cuotas de carbono individuales

En lugar de gravar el carbono, lo que supone una carga para los hogares con menos recursos, el documento propone un sistema de cuotas iguales para todos, que se reducen un 6 % al año, basadas en la huella ecológica total (incluidas las importaciones). A cada ciudadano se le asignaría una cuota, con la posibilidad de comprar o vender unidades en un mercado organizado a nivel territorial, nacional y europeo. Este sistema fomenta la sobriedad al tiempo que garantiza la equidad e incita a las empresas que «facturan» su contenido de carbono a descarbonizar sus cadenas de suministro.

Gestión territorial del suelo

Los suelos, un recurso escaso y multifuncional (agricultura, biodiversidad, hábitat), deben ser objeto de una gobernanza colectiva. Esto pasa por una reforma de la fiscalidad inmobiliaria (separar el valor de la construcción del del suelo), la ampliación del derecho de tanteo de las entidades locales y la promoción de modelos agroecológicos adaptados a los territorios.

Gestión sostenible del agua

El agua, bien común por excelencia, requiere una gestión integrada por cuenca hidrográfica, en la que participen todos los actores, así como acuerdos interterritoriales. Se trata de cerrar los ciclos (reutilización de las aguas residuales, recogida de agua de lluvia), de aprovechar el «agua verde» que libera la vegetación y de prevenir los conflictos relacionados con la escasez.

Puesta en común de conocimientos y experiencias

Los conocimientos y las habilidades son bienes que se multiplican al compartirlos. Para convertirlos en una palanca de prosperidad colectiva, es necesario imponer una obligación de puesta en común de experiencias a los organismos públicos, desarrollar bases de datos cooperativas (p. ej., el uso de la IA en la RAG) y fomentar las redes de intercambio entre los agentes.

Pluralidad de monedas

El euro, como moneda única, no permite distinguir lo que debe desarrollarse (el trabajo humano, los vínculos sociales) de lo que debe limitarse (el consumo de recursos no renovables). La solución : complementar el euro con una moneda del carbono (para limitar las emisiones) y generalizar las monedas locales (para estimular los intercambios territoriales).

Crear las condiciones para unos territorios y sectores productivos sostenibles

Una sociedad sostenible requiere territorios sostenibles y sectores productivos sostenibles. Los primeros implican nuevas herramientas de gestión integrada de los territorios y los segundos deben convertirse en el requisito fundamental del comercio internacional

2. Un nuevo modelo de gobernanza

La gobernanza actual, centralizada y vertical, resulta inadecuada para la complejidad de los retos contemporáneos. Es necesario pasar de una democracia representativa (en la que los ciudadanos delegan su poder en representantes electos) a una democracia permanente, en la que las políticas públicas se construyan conjuntamente con los actores implicados, a todos los niveles (territorios, nación, Europa, mundo). Esto implica :

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Descentralización radical

Transferir el 50 % de los recursos fiscales a los territorios (zonas de empleo) y crear agencias económicas territoriales para analizar su metabolismo (flujos de materiales, energía y dinero) e impulsar la transición. El objetivo : devolver el poder de acción a los actores locales.

Democracia permanente

Generalizar las convenciones ciudadanas (territoriales y nacionales) y los procesos con múltiples actores para elaborar las políticas públicas. El reto: reconciliar a los ciudadanos con la política dándoles un papel activo en la toma de decisiones.

Estados Generales de la sociedad francesa

Organizar un debate transpartidista en dos etapas (territorial y luego nacional) para replantear las políticas públicas. La inteligencia artificial puede utilizarse para sintetizar las aportaciones y facilitar la deliberación.

Convertir de nuevo la construcción europea en una epopeya

La Unión Europea, a menudo percibida como un mero mercado, debe convertirse en un modelo de gobernanza multinivel. Esto pasa por sustituir las normas uniformes por principios rectores que se adapten a nivel local, y por una reforma democrática (p. ej., una Asamblea Constituyente Europea).

3. Un nuevo equilibrio entre derechos individuales y responsabilidades

La primera modernidad fue testigo del surgimiento de los derechos individuales (Declaración de 1789, Declaración Universal de 1948), fundamento de nuestras democracias.

Pero una sociedad no puede construirse únicamente sobre la base de los derechos : también necesita responsabilidades compartidas, sin las cuales corre el riesgo de convertirse en una sociedad de víctimas, en la que cada uno solo ve los derechos que se le niegan. La responsabilidad es el valor universal que equilibra los derechos : implica que cada individuo, institución o empresa responda por el impacto de sus actos en la comunidad (humana y no humana). Esto implica:

Propuestas relacionadas

Declaración Universal de las Responsabilidades Humanas

Completar la Declaración de los Derechos Humanos (1948) con una Declaración de las Responsabilidades, que reconozca que cada individuo o actor tiene una corresponsabilidad proporcional a su poder y a sus conocimientos. Esta declaración podría servir de base para un derecho mundial de la responsabilidad.

Empresas con misión y triple contabilidad

Ampliar el estatuto de empresa con misión (ley PACTE) e imponer una triple contabilidad (financiera, humana y medioambiental) para armonizar el beneficio y el bien común. El objetivo: hacer visible lo que importa (el impacto social y ecológico) y no solo lo que se cuenta (los beneficios).

Regulación de las remuneraciones

Limitar los salarios de los directivos a 100 veces el salario mínimo interprofesional (SMIC) y regular las opciones sobre acciones para reducir las desigualdades y restablecer la confianza en las empresas. Una medida simbólica de gran impacto para reequilibrar el reparto del valor.

4. Francia en el mundo : esbozo de una gobernanza mundial legítima

Los retos del siglo XXI (clima, biodiversidad, paz) trascienden las fronteras nacionales. Sin embargo, las instituciones internacionales (ONU, OMC) siguen atrapadas en una lógica interestatal, en la que cada país defiende sus intereses soberanos. Para remediarlo, hay que inventar una gobernanza mundial multinivel, capaz de gestionar los bienes comunes mundiales (clima, océanos) y de promover la cooperación entre sociedades. Francia, con su historia y su influencia, tiene un papel clave que desempeñar para impulsar esta visión, apoyándose en la Unión Europea.

Propuestas relacionadas

Promover el arte de la paz

Crear una red internacional de escuelas de la paz y desarrollar la enseñanza de la resolución no violenta de conflictos, desde el ámbito local hasta el global. El objetivo : fhacer de la paz un arte que se enseñe, al igual que la estrategia militar.

Diálogo entre sociedades (no solo entre Estados)

Organizar intercambios directos entre grupos sociales y profesionales de diferentes culturas para superar los estereotipos y construir soluciones comunes.

Derecho mundial de la responsabilidad

Ampliar la Declaración Universal de Responsabilidades a escala mundial, con tribunales especializados (locales, regionales y mundiales) para los actores con impacto global (p. ej., multinacionales, Estados). El reto : hacer efectivas las responsabilidades más allá de las fronteras.

Lo que une a las 15 propuestas

Las 15 propuestas comparten cinco principios transversales, que las convierten en una base coherente y unificadora :

  1. Justicia social. Ya sea mediante cuotas de carbono iguales, la regulación de las remuneraciones o la triple contabilidad, el objetivo es reducir las desigualdades y garantizar que la transición ecológica sea equitativa. La justicia social no es un elemento secundario, sino un pilar del nuevo modelo.

  2. Sobriedad ecológica. Todas las propuestas tienen como objetivo limitar nuestra huella en la biosfera : economía circular, gestión sostenible del suelo y del agua, pluralidad de monedas para distinguir lo que debe crecer (el vínculo social) de lo que debe disminuir (el consumo de recursos no renovables).

  3. Democracia participativa. La democracia permanente, los Estados Generales o la descentralización radical tienen un punto en común: devolver la voz a los ciudadanos y a los territorios. La legitimidad de las decisiones pasa por su elaboración conjunta con los actores implicados.

  4. Cooperación. Ya sea a nivel de los territorios, de los sectores económicos o de las empresas, la cooperación es la palanca de la transición. Permite superar las divisiones (izquierda/derecha, ecología/economía) y construir soluciones colectivas.

  5. Responsabilidad. El hilo conductor del documento: equilibrar derechos y responsabilidades. Ya sea para las personas, las empresas o los Estados, la responsabilidad es la contrapartida de la libertad. Sin ella, no hay sociedad sostenible.

Resumen del documento elaborado con la ayuda de la IA : Le Chat / Mistral

Para ir más allá

Ver el documento completo : Quince propuestas para entrar en una nueva era

Alianza por un mundo responsable y solidario : www.alliance21.org – Trabajos sobre la Declaración Universal de las Responsabilidades Humanas.