La edad de oro de las metrópolis

Una historia que arroja luz sobre el presente

Loïc Vadelorge, febrero 2026

Plateforme d’observation des projets et stratégies urbaines (POPSU)

En « La edad de oro de las metrópolis », Loïc Vadelorge nos invita a un recorrido histórico para comprender cómo las metrópolis, esas ciudades-madre modernas, se han convertido en los actores centrales de la ordenación del territorio.

Desde la metrópoli colonial hasta la «metrópoli de equilibrio» de la DATAR, pasando por las leyes MAPTAM-NOTRe1, el autor recorre el largo camino institucional que ha dado forma a estas entidades, entre el poder económico, las ambiciones políticas y el legado técnico.

La obra desmonta los tópicos sobre una supuesta ruptura ecológica y nos recuerda que las metrópolis actuales son fruto de continuidades históricas, en las que los retos de la transición se inscriben en vías de dependencia heredadas del siglo XX.

Para descargar: popsu_transversal_5_la_edad_de_oro_de_las_metropolis_analisis_y_sintesis_es.pdf (250 KiB)

De los orígenes coloniales a las metrópolis contemporáneas : una genealogía compleja

El término «metrópolis» tiene sus raíces en la Antigüedad griega, donde designaba a la ciudad-madre que fundaba colonias. Reactivado en el siglo XIX para calificar al poder colonial francés, adquirió posteriormente el significado de capital provincial, antes de ser secularizado para designar a la ciudad principal de una región. Es este significado el que adoptó la DATAR en la década de 1960 con las «metrópolis de equilibrio», destinadas a reequilibrar el territorio nacional.

En la década de 1990, surge el concepto de «metropolización» para describir la concentración de recursos económicos en unas pocas grandes ciudades mundiales. Popularizado por trabajos como los de Saskia Sassen (The Global City), sustituye progresivamente al de «urbanización», subrayando que los datos demográficos ya no bastan para explicar el poder de las ciudades.

En Francia, las leyes MAPTAM y NOTRe (2014-2015) consagran oficialmente 22 metrópolis, pero el término sigue siendo polisémico : alude tanto a una realidad administrativa (EPCI) como a una dimensión económica (ciudades globalizadas). Loïc Vadelorge muestra que esta moda metropolitana enmascara una ambigüedad persistente entre estos diferentes significados.

Los espacios-tiempos metropolitanos : entre el arraigo territorial y los legados

Las metrópolis francesas, creadas por las leyes de 2014-2015, han elegido nombres que revelan sus ambiciones territoriales: algunas apuestan por su ciudad central (Burdeos, Brest), otras por su dimensión regional (Aix-Marsella, Ruán) o incluso por su arraigo transfronterizo (Lille, Estrasburgo). Estas elecciones onomásticas reflejan la voluntad de integrarse en su región urbana, rompiendo con la idea de una desconexión entre las ciudades centrales y sus periferias.

El autor destaca que las metrópolis son el resultado de un entrelazamiento de escalas : las ciudades-región (heredadas de los trabajos de la DATAR), las economías urbanas internacionales (impulsadas por actores locales como las Cámaras de Comercio) y la afirmación de los suburbios (integrados progresivamente en las ciudades mediante fusión o anexión).

Un gran reto contemporáneo reside en la circulación por las metrópolis : ¿cómo conciliar la movilidad (concepto moderno) y el transporte (herencia de los Treinta Gloriosos)? De hecho, las metrópolis heredan una dependencia de las grandes infraestructuras (puentes, vías rápidas, ferrocarril), que lastran su organización espacial y limitan su margen de maniobra.

Ordenar y dotar de servicios a las metrópolis : la larga marcha de los poderes locales

Loïc Vadelorge repasa la construcción progresiva de los poderes metropolitanos, desde las mancomunidades de municipios de finales del siglo XIX hasta las comunidades urbanas y la ley Chevènement (1999).

Los Treinta Gloriosos reforzaron este movimiento, con la creación de las comunidades urbanas (1966) y las comunidades de municipios (1992), y posteriormente las comunidades de aglomeración (1999).

El auge metropolitano de la década de 2010, surgido a raíz de la crisis financiera de 2008 y de los principios neoliberales (competitividad, atractivo), no supone una ruptura, sino una etapa más en el fortalecimiento de los poderes de las aglomeraciones.

El autor ilustra esta continuidad a través de dos ejemplos :

La transición ecológica : entre ruptura y continuidad

Las metrópolis surgidas de las leyes MAPTAM-NOTRe convierten la transición ecológica en un reto fundamental, con medidas como la ZAN (Cero Artificialización Neta) o la soberanía alimentaria. Sin embargo, Loïc Vadelorge se pregunta : ¿se trata realmente de un punto de inflexión histórico ?

El autor critica una lectura instrumental de la historia, que oculta el legado ecológico de las políticas urbanas de la posguerra. Las metrópolis no son solo actores de la transición bajo la presión de las movilizaciones sociales (Extinction Rebellion, ZAD): también son líderes en la descarbonización, en virtud de las competencias que les han sido transferidas por las reformas territoriales.

Los retos relacionados con el agua y los riesgos industriales ilustran esta complejidad. La gestión de estas cuestiones no se remonta a la década de 2010, sino que se inscribe en una temporalidad más amplia, en la que las metrópolis han tenido que abastecer de agua y proteger sus territorios. Así, lejos de una ruptura, asistimos a una actualización de las agendas de gestión, condicionada por el legado infraestructural.

 

¿#Haro sobre las metrópolis ? Superar las críticas para repensar la acción pública

Desde la publicación de « Las metrópolis bárbaras » de Guillaume Faburel, una parte de la investigación universitaria critica duramente a las metrópolis, acusándolas de encarnar las derivas neoliberales (competitividad, atractivo, excelencia). Esta crítica, a veces militante (anticapitalista, ecologista), denuncia los efectos sociales de las políticas metropolitanas.

Loïc Vadelorge propone tres vías para superar esta estigmatización :

  1. Superar la esencialización de las metrópolis basándose en estudios de casos.

  2. Tomarse en serio las políticas públicas metropolitanas y sus efectos socioespaciales.

  3. Distinguir entre el relato de la ciudad y el marketing territorial. !!!

El reto consiste en conciliar la legitimidad democrática y la eficacia: si bien las metrópolis disponen de amplias prerrogativas, su déficit democrático (la ausencia de sufragio universal directo para sus órganos ejecutivos) plantea interrogantes. Por otra parte, ¿cómo transformar el legado técnico (infraestructuras pesadas) para responder a los retos de la transición ecológica ?

Conclusión : las metrópolis, entre legado e innovación

La Edad de Oro de las metrópolis nos recuerda que estas entidades no surgieron de la nada. Son el resultado de una larga historia en la que se entremezclan ambiciones económicas, reformas institucionales y legados técnicos. La transición ecológica, a menudo presentada como una ruptura, se inscribe en realidad en una continuidad, en la que las metrópolis deben lidiar con limitaciones históricas al tiempo que innovan.

« Construir la metrópolis supone dejar de considerar las épocas como bloques aislados. El diagnóstico histórico puede constituir una herramienta estratégica para los urbanistas contemporáneos. »

La obra nos invita a superar las oposiciones estériles (centro frente a periferia, ruptura frente a continuidad) para replantearnos las metrópolis como laboratorios de cooperación territorial, donde se juegan los equilibrios entre competitividad, solidaridad y justicia socioterritorial.

1 Leyes MAPTAM (Modernización de la Acción Pública Territorial y Afirmación de las Metrópolis) y NOTRe (Nueva Organización Territorial de la República). Leyes francesas aprobadas en 2014 y 2015 que crearon el estatuto de metrópoli para las grandes aglomeraciones, otorgándoles competencias ampliadas (ordenación del territorio, desarrollo económico, transportes, etc.) y una mayor autonomía fiscal.

Para ir más allá

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