El informe sobre la situación de las ciudades « cero residuos »

Jack McQuibban,, 2025

Zero Waste Europe

El « State of Zero Waste Municipalities Report » revela una revolución silenciosa : la de ciudades, grandes o pequeñas, que están transformando su relación con los residuos.

En un mundo marcado por las crisis climáticas, las tensiones geopolíticas y el agotamiento de los recursos, estas ciudades demuestran que el «cero residuos» ya no es una utopía, sino una realidad en marcha. Desde Viladecans, en Cataluña, donde los ciudadanos se implican en proyectos de reparación y compostaje, hasta Lutsk y Khmelnytskyi, en Ucrania, que a pesar de la guerra perseveran en su transición, pasando por Lyon o Bruselas, donde unas políticas públicas ambiciosas están redefiniendo la gestión de los recursos, este informe traza el retrato de un movimiento planetario. Estas ciudades no se limitan a cumplir las normas: las superan, convirtiendo el «cero residuos» en una palanca para la resiliencia, la innovación social y la justicia medioambiental.

Para descargar: zwe_2025_state-of-zero-waste-municipalities-report-5th-edition_en.pdf (32 MiB)

Hacia ciudades sin residuos : cuando la innovación local se une a la ambición legislativa

Un movimiento en plena expansión : de las pioneras a las redes mundiales

Todo comenzó en 2007 con Cappanori, una pequeña localidad italiana que se atrevió a soñar con un futuro sin residuos. Hoy, ese sueño se ha convertido en una realidad compartida por cientos de municipios de todo el mundo. El « State of Zero Waste Municipalities Report » narra esta transformación : lo que ayer era una idea marginal, impulsada por activistas ecologistas, es ahora un enfoque adoptado por metrópolis, capitales y pueblos, desde Europa hasta Asia, pasando por África y América Latina.

Las cifras hablan por sí solas: en 2024, Zero Waste Europe y su filial Mission Zero Academy (MiZA) acompañan a 86 municipios europeos en 18 países, que representan a 18 millones de personas. El programa de «certificación Zero Waste Cities», puesto en marcha hace tan solo tres años, cuenta ya con 19 ciudades certificadas y 29 candidatas, sin contar los 40 mentores acreditados que orientan a las administraciones locales en su transición. Entre los éxitos más destacados del año, cabe destacar el compromiso de Lutsk y Khmelnytskyi, en Ucrania, que, a pesar del conflicto, se han sumado al movimiento, o el de la isla de Krk, en Croacia, que se ha convertido en la primera isla certificada de Europa gracias a una gestión colectiva de los residuos en la que participan sus siete municipios.

Pero más allá de las cifras, surge una filosofía: las ciudades ya no se limitan a gestionar los residuos, sino que actúan sobre sus causas. Gracias a políticas de compra sostenibles, campañas de sensibilización y colaboraciones con los agentes locales, reducen la generación de residuos en origen, en lugar de limitarse a su tratamiento posterior. Este enfoque holístico, que integra la prevención, la reutilización y el reciclaje, demuestra que el «cero residuos» es mucho más que una cuestión técnica: es un cambio cultural y económico.

Un ecosistema para la prevención y la reutilización

Para acelerar esta transición, Zero Waste Europe ha creado un ecosistema colaborativo que reúne a ciudades, gobiernos, empresas y la sociedad civil. El proyecto « Elevating Reuse in Cities » (ERIC), por ejemplo, ha permitido a 30 ciudades europeas —desde Lyon hasta Nantes, pasando por Bruselas, Zagreb o Villadecans— desarrollar planes de prevención del plástico.

Estos planes se basan en herramientas concretas: modelos de planes de acción, indicadores de rendimiento o estrategias de recopilación de datos adaptadas a las realidades locales.

En Lyon, la metrópoli ha adoptado un ambicioso plan para reducir los residuos plásticos, que abarca a 1,4 millones de habitantes. En Bruselas, la iniciativa de utilizar pañales lavables en las guarderías ha permitido evitar 1 400 toneladas de emisiones de CO₂ en un plazo de entre 4 y 6 años, al tiempo que se ha logrado un ahorro de 80 000 € al año en la recogida de residuos. Estos ejemplos ilustran cómo las soluciones locales pueden tener un impacto global, inspirando a otras ciudades a seguir el mismo camino.

La gestión de los residuos orgánicos: una palanca climática poco conocida

Los residuos orgánicos representan uno de los retos más urgentes —y más subestimados— de la transición ecológica. En Europa, actualmente solo se recogen el 26 % de los residuos alimentarios (frente al 18 % en 2020), mientras que el 74 % sigue acabando en vertederos o siendo incinerado, lo que libera metano, un gas de efecto invernadero 28 veces más potente que el CO₂. Sin embargo, en 2024 se han logrado avances significativos: gracias a proyectos llevados a cabo en 12 municipios (en Francia, Portugal, Polonia, etc.), se han desviado 300 toneladas de residuos orgánicos de los vertederos para su compostaje.

El proyecto #ForkToFarm, por ejemplo, ha permitido sensibilizar a las administraciones locales sobre la importancia de la recogida selectiva y el compostaje, al tiempo que ha proporcionado guías prácticas para ayudar a los municipios a mejorar sus sistemas. Entre estas herramientas se encuentran una guía sobre gobernanza e incentivos económicos para la recogida selectiva, fichas por países sobre buenas prácticas de comunicación o recomendaciones políticas para la UE. Estos recursos demuestran que la gestión de los residuos orgánicos no es solo una cuestión técnica, sino también una palanca para la acción climática y la creación de empleo local.

Los textiles : un reto complejo y urgente

Con la entrada en vigor de la Directiva Marco sobre Residuos (DMR)1 en 2025, los Estados miembros de la UE deben ahora recoger los textiles de forma selectiva e implantar sistemas de responsabilidad ampliada del productor (RAP) de aquí a 2028. Sin embargo, la realidad es alarmante : actualmente, menos del 1 % de los textiles se reciclan para fabricar nuevos textiles a escala mundial, y el 90 % de la ropa desechada en Londres acaba siendo incinerada.

Ante esta situación, ciudades como Londres han puesto en marcha ambiciosos planes de acción para hacer que la industria textil sea más circular. El « London Textiles Action Plan2 », elaborado en colaboración con ReLondon, la Greater London Authority y la Fundación Ellen MacArthur, tiene como objetivo reducir las emisiones relacionadas con la moda en un 30 % actuando sobre varias vías :

En Ámsterdam, un estudio pionero reveló que el 69 % de los textiles desechados acaban en los residuos no reciclables, y que el 70 % de los textiles recogidos se incineran, cuando el 28 % podría reutilizarse y el 51 % reciclarse. Estas cifras ponen de relieve la urgencia de actuar, pero también el enorme potencial de la reutilización para reducir la huella ecológica de la moda.

Cuando las ciudades se convierten en modelos para la UE

El « State of Zero Waste Municipalities Report » pone de relieve un cambio de paradigma : los « modelos de cero residuos » ya no son solo iniciativas locales, sino palancas para alcanzar los objetivos legislativos de la Unión Europea y de los Estados miembros. Los municipios adoptan cada vez más estrategias de residuos cero para cumplir con los objetivos obligatorios de reciclaje, los objetivos de reducción de residuos y las directrices de la economía circular.

La Directiva Marco sobre Residuos (DMR), modificada a principios de 2025, ilustra esta dinámica. Ahora exige que los Estados miembros recojan por separado los textiles e introduzcan sistemas de responsabilidad ampliada del productor (RAP) de aquí a 2028. Las ciudades afrontan este reto diseñando sistemas locales que dan prioridad a la prevención, la reutilización y el reciclaje, al tiempo que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y generan ahorros. Por ejemplo, la recogida selectiva de residuos orgánicos, ahora obligatoria en la UE, ha impulsado a los ayuntamientos a innovar, como en Lyon o Bruselas, donde se han puesto en marcha planes ambiciosos para cumplir con estos requisitos.

Lo que llama la atención es que las « ciudades de residuos cero » no se limitan a cumplir las normas : las superan, demostrando que el cumplimiento normativo y la sostenibilidad pueden ir de la mano. Al integrar los principios de residuos cero en sus políticas, inspiran un cambio sistémico, no solo en Europa, sino también en todo el mundo.

Conclusión : el residuo cero, una revolución en marcha

El « State of Zero Waste Municipalities Report » no se limita a hacer un balance de la situación : cuenta una historia, la de un movimiento que ha sabido pasar de la utopía a la realidad, del aislamiento a la cooperación internacional. Las ciudades «cero residuos» ya no son excepciones, sino protagonistas clave de la transición ecológica, impulsadas por comunidades comprometidas, políticas públicas visionarias e innovaciones locales.

Lo que llama la atención en este informe es la diversidad de enfoques : algunas ciudades apuestan por la prevención (como Viladecans, con sus talleres de reparación), otras por la reutilización (como Bruselas, con sus pañales lavables) o incluso por la gestión de los residuos orgánicos (como Lyon o San Fernando). Pero todas tienen en común una férrea voluntad de reducir su huella ecológica, al tiempo que crean empleo, refuerzan la cohesión social e inspiran a otros territorios.

El mensaje es claro: el «cero residuos» ya no es una cuestión de «por qué», sino de «cómo». Las herramientas existen, los modelos están probados y los beneficios —medioambientales, económicos y sociales— son tangibles. Los retos siguen siendo numerosos, por supuesto: la resistencia de las industrias contaminantes, la falta de financiación, la complejidad legislativa. Pero los éxitos están ahí, son concretos y reproducibles, y demuestran que la transición hacia una economía circular no solo es necesaria, sino también posible.


« Las historias y los datos recopilados en estas páginas no son solo éxitos aislados: trazan una hoja de ruta para un impacto sostenible, adaptable a diversos contextos en Europa y en el mundo. Mientras nos movemos por un panorama medioambiental cada vez más complejo, el liderazgo demostrado por estos municipios pioneros ofrece esperanza y lecciones prácticas para construir comunidades verdaderamente circulares y resilientes.» (Jack McQuibban, State of Zero Waste Municipalities Report, 5.ª edición, 2025, p. 7)

1 La Directiva marco sobre residuos (DMR), o Waste Framework Directive (WFD) (establecida inicialmente por la Directiva 2008/98/CE), es el texto jurídico clave de la Unión Europea que establece los principios y las normas básicas para la gestión de residuos, la prevención de la contaminación y la transición hacia la economía circular. Los principios fundamentales: Jerarquía de los residuos: se establece un orden de prioridad: prevención, preparación para la reutilización, reciclado, otras formas de valorización (en particular, energética) y, por último, la eliminación (vertido) como último recurso. Principio de «quien contamina paga»: el coste de la gestión de los residuos debe ser asumido por el productor inicial de los residuos o por los poseedores actuales o anteriores. Responsabilidad ampliada del productor (RAP): los fabricantes y quienes comercializan los productos están obligados, financiera y/o organizativamente, a gestionar el fin de la vida útil de sus productos.

2 El Plan de Acción para el sector textil de Londres define un programa de medidas destinadas a acelerar la transición hacia una economía circular sin residuos y con bajas emisiones de carbono para la moda y el sector textil en Londres.

Referencias

Documento : The State of Zero Waste Municipalities Report - 5th Edition - Informe sobre la situación de los municipios «cero residuos» — 5.ª edición

Para ir más allá

Páginas web :