Zubieta, o cuando la incineración de residuos contamina el medio ambiente
A. Arkenbout, K.J.A.M. Bouman, mars 2025
En el País Vasco español, a pocos kilómetros de Donostia-San Sebastián, la incineradora de Zubieta se suponía que iba a ser una solución moderna para la gestión de residuos. Sin embargo, desde su puesta en marcha en 2020, los contaminantes orgánicos persistentes (COP) —dioxinas, PFAS y metales pesados— contaminan el suelo, el agua e incluso los huevos de las gallinas de los vecinos. Este informe de ToxicoWatch, basado en cinco años de biomonitorización, revela una contaminación alarmante: niveles récord de dioxinas en los huevos, PFAS que superan los límites europeos en el agua potable y metales pesados acumulados en los musgos y los sedimentos.
Una investigación que pone de relieve los riesgos para la salud y la urgencia de actuar para proteger los ecosistemas y a las poblaciones locales.
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Una incineradora bajo estrecha vigilancia
En 2019, incluso antes de que la incineradora de Zubieta entrara en funcionamiento, la ONG ToxicoWatch, en colaboración con el colectivo local Zubieta-Lantzen, puso en marcha un estudio de biomonitorización para evaluar el impacto medioambiental de esta instalación. ¿El objetivo? Medir la presencia de contaminantes orgánicos persistentes (COP) —sustancias tóxicas, bioacumulables y difíciles de eliminar— en el entorno cercano a la planta. Durante cinco años se tomaron muestras: huevos de gallinas criadas al aire libre, musgos (briofitas), suelos, sedimentos y aguas superficiales. Los resultados, publicados en marzo de 2025, son reveladores: la incineración de residuos libera cantidades preocupantes de dioxinas, PFAS y metales pesados, lo que contamina de forma duradera el ecosistema local.
Este informe provisional (está previsto un estudio completo) pone de manifiesto una contaminación invisible pero muy real, que supera con creces las normas europeas y amenaza la salud de los habitantes. Una alerta que pone de manifiesto la urgencia de replantearse la gestión de los residuos, en particular apostando por soluciones de «cero residuos», menos contaminantes y más seguras.
Niveles récord de dioxinas
Entre los contaminantes más preocupantes, las dioxinas (PCDD/F) y los PCB de tipo dioxina (dl-PCB) ocupan un lugar central. Estas sustancias, clasificadas entre las más tóxicas del mundo, son subproductos indeseables de la incineración de residuos, pero también de otras actividades industriales (fábricas de cemento, fundiciones de aluminio, tratamiento de la madera).
Los análisis realizados en huevos de gallinas criadas cerca de la incineradora revelan concentraciones alarmantes :
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En Hernani, situado a 3,5 km de la planta, una muestra registró un nivel récord de 38 pg TEQ/g de grasa, el más alto jamás medido en Europa por ToxicoWatch en 13 años de seguimiento.
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En la ubicación «Press», a solo 1,69 km de la incineradora, los niveles de dioxinas han aumentado de forma constante desde 2020, con un incremento del 1 130 % en los dl-PCB respecto a 2019.
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En 2024, 4 de los 7 emplazamientos superaban los límites europeos (1,7 pg BEQ/g para los PCDD/F y 3,3 pg BEQ/g para la suma de dioxinas y dl-PCB).
Los musgos, utilizados como bioindicadores debido a su capacidad para absorber contaminantes atmosféricos, confirman esta tendencia. En 2022, se detectó un pico de 29,8 pg TEQ/g a 500 metros de la incineradora, un nivel 30 veces superior al de 2019. Aunque las concentraciones descendieron ligeramente en 2024, siguen siendo entre 8 y 28 veces más elevadas que antes de la puesta en marcha de la planta.
Estos resultados plantean algunas preguntas: ¿a qué se debe tal aumento**? ¿Podrían ser la causa las frecuentes paradas y reinicios de la incineradora en 2022? Es necesario realizar un análisis en profundidad de los datos de medición de las emisiones (semicontinuas) de la planta para identificar las fuentes exactas de esta contaminación.
Los PFAS, esos «contaminantes eternos» que se infiltran por todas partes
Las sustancias per- y polifluoroalquílicas (PFAS), apodadas «contaminantes eternos» debido a su extrema persistencia en el medio ambiente, son otro motivo de gran preocupación. Utilizadas en numerosos productos industriales (revestimientos antimanchas, espumas contra incendios, tejidos impermeables), se acumulan en el suelo, el agua y los organismos vivos.
Los análisis realizados en huevos de gallina han revelado concentraciones elevadas :
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En Hernani, los niveles de PFAS se duplicaron entre 2023 y 2024, alcanzando los 10,91 µg/kg (frente a los 5,92 µg/kg de 2023).
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En Andoain, los niveles descendieron en 2024 (0,31 µg/kg), pero siguen siendo preocupantes en relación con los límites europeos.
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Se ha detectado PFOS (un tipo de PFAS prohibido en Europa) en niveles 7,3 veces superiores al límite autorizado en los huevos de Hernani.
Y lo que es peor: en 2024, se encontraron PFAS en un manantial de agua potable situado en una colina cerca de Andoain, un lugar que, sin embargo, se consideraba protegido. Con 150 ng/L de PFOA (ácido perfluorooctanoico), esta agua supera con creces el umbral neerlandés (0,3 ng/L), uno de los más estrictos de Europa.
Los musgos y los sedimentos confirman esta contaminación generalizada. En 2020, se midieron niveles de entre 1 500 y 5 000 ng/g de PFAS en los musgos, unos valores extremadamente elevados que ponen de manifiesto una exposición crónica a estas sustancias.
Metales pesados: una acumulación silenciosa
Los metales pesados (arsénico, cadmio, plomo, níquel, cobalto, etc.) completan este preocupante panorama. Estos contaminantes, procedentes de la incineración, pero también de otras actividades industriales, se acumulan en los suelos, las aguas y la vegetación, con efectos tóxicos para los ecosistemas y la salud humana.
Los análisis han revelado :
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En el agua del arroyo Arkaitz erreka, se registraron picos de contaminación en 2020 y 2022, que coincidieron con mortandades masivas de anguilas. Las concentraciones de cromo se multiplicaron por 2 580, las de níquel por 132,8 y las de plomo por 78.
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En los suelos se observaron aumentos significativos de cadmio, plata, manganeso y mercurio, especialmente cerca de las zonas industriales.
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En los musgos se detectaron niveles elevados de arsénico, bario, níquel y estaño, con factores de superación de hasta 7,9 veces los valores de referencia.
Estos resultados muestran una contaminación generalizada que supera los umbrales reglamentarios y amenaza la biodiversidad local. El plomo, por ejemplo, se ha detectado en niveles cercanos a los límites europeos en el agua potable, cuando no se ha podido establecer ninguna dosis segura para este metal (EFSA, 2010).
Conclusiones que exigen medidas
Las conclusiones de este informe provisional son contundentes :
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Las dioxinas, los PFAS y los metales pesados están presentes en cantidades alarmantes en el entorno de la incineradora de Zubieta.
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La incineración de residuos es una fuente importante de contaminación, pero otras actividades industriales (cementeras, fundiciones) también contribuyen a esta contaminación.
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Las normas europeas se superan con frecuencia, especialmente en el caso de los PFAS y las dioxinas, lo que supone un riesgo para la salud de la población local.
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Es necesaria una investigación exhaustiva para identificar las fuentes concretas de estas emisiones y evaluar su impacto en la salud humana.
Este informe plantea una cuestión fundamental: ¿debemos seguir incinerando los residuos, a riesgo de contaminar de forma duradera el medio ambiente y a la población, o dar prioridad a alternativas como el «cero residuos», que eliminan estos contaminantes en el origen?
Para ToxicoWatch, la respuesta es clara: es urgente actuar. Las tecnologías de incineración, incluso las más modernas, no garantizan la eliminación total de los COP. Solo una reducción drástica de los residuos y una gestión más sostenible (reutilización, reciclaje, compostaje) pueden proteger el medio ambiente y la salud pública.
Este informe es una llamada de atención para los responsables políticos, los industriales y los ciudadanos. Demuestra que la incineración no es una solución neutra, sino una fuente de contaminación persistente que amenaza los ecosistemas y a las generaciones futuras. Una lectura imprescindible para comprender los retos sanitarios y medioambientales relacionados con la gestión de residuos.
Références
Documento : March 20, 2025 - ToxicoWatch Biomonitoring Research: Zubieta 2024 - 20 de marzo de 2025 - Investigación sobre biomonitorización de ToxicoWatch: Zubieta 2024
En savoir plus
Zero Waste Europe : www.zerowasteeurope.eu
ToxicoWaste : toxicowatch.org/