Transformaciones a mayor escala para la igualdad urbana y territorial

2022

Ante el aumento de las desigualdades, es crucial una nueva cultura de gobernanza territorial. La promoción de amplias asociaciones locales, el fomento de una mayor participación y el empoderamiento de las autoridades locales son necesarios para que la gobernanza multinivel sea realmente eficaz. Los GLR pueden hacer avanzar los caminos hacia la igualdad comprometiéndose concretamente en marcos temporales que vayan más allá de los ciclos electorales: reconociendo legados históricos y limitaciones estructurales diferentes y desiguales, abordando la pobreza de tiempo, apoyando prácticas progresistas radicales y trabajando juntos para establecer visiones audaces de un futuro sostenible y equitativo.

Estas diferentes vías se basan en experiencias locales y tienen un gran potencial transformador. Sin embargo, para materializar y ampliar su potencial, urge implementar políticas y planificaciones adecuadas, así como ampliar los procesos de construcción de igualdad para que sean capaces de responder a las diversas necesidades de los distintos territorios y contextos nacionales. Las expresiones multidimensionales de las desigualdades analizadas en GOLD VI están profundamente arraigadas en diferentes contextos espaciales y geográficos y a diferentes escalas. Se manifiestan en las crecientes desigualdades entre sistemas urbanos y territorios, y entre metrópolis y regiones globalizadas. Pueden observarse en ciudades y lugares intermedios menos integrados o estancados, en ciudades en contracción y en regiones y pueblos rurales marginados. Las desigualdades espacializadas se manifiestan a escala intraurbana, interurbana y regional. Mitigar las desigualdades multidimensionales y ampliar las iniciativas locales que crean vías de desarrollo alternativas requiere un marco propicio. Este marco propicio debe estar respaldado por una descentralización efectiva que facilite la innovación a nivel local, acompañada de políticas y planificación solidarias que puedan reconfigurar los territorios desiguales. Ningún nivel de gobierno puede abordar por sí solo las desigualdades dentro de las ciudades y entre sistemas territoriales. Como se subraya en las diferentes agendas mundiales de sostenibilidad, incluida la Agenda 2030, el Acuerdo de París y la Nueva Agenda Urbana, la adopción de enfoques de todo el gobierno y toda la sociedad requiere una gobernanza colaborativa, cohesión política, planificación participativa y desarrollo urbano y territorial equilibrado. Armonizar las políticas y estrategias sectoriales en todos los territorios a través de una gobernanza multinivel eficaz es una condición necesaria si queremos no dejar a nadie ni a ningún lugar atrás. En algunos países y regiones ya existen acciones clave para reforzar el desarrollo sostenible a diferentes escalas. Entre ellas se incluyen: las políticas territoriales y urbanas (por ejemplo, las políticas de cohesión de la Unión Europea, las políticas urbanas nacionales de diferentes países), los esfuerzos para lograr la localización de los ODS y los planes de recuperación posteriores a COVID-19. Sin embargo, para catalizar estas acciones locales transformadoras, las políticas de desarrollo y las estrategias de planificación deben poner de relieve las realidades de las desigualdades regionales y urbanas de una manera más consciente y proactiva.

Los principios de subsidiariedad, responsabilidades compartidas, aplicación colaborativa y solidaridad entre territorios son fundamentales en este empeño. Estos principios exigen mecanismos como la cofinanciación y el seguimiento, así como una colaboración más estrecha y justa entre los gobiernos locales, regionales y nacionales, y con la sociedad civil. Son necesarios para abordar eficazmente las desigualdades de forma que se refuercen la democracia local y la rendición de cuentas. En el marco de los procesos de descentralización que están teniendo lugar actualmente en la mayoría de los países del mundo, la descentralización debe ir acompañada de una redistribución y reparto efectivos de competencias, funciones y recursos entre los distintos ámbitos sociales, medioambientales y económicos.

Los GLR necesitan capacidad fiscal para aumentar su inversión en infraestructuras y servicios urbanos, mejorar el acceso a los servicios esenciales y a una vivienda adecuada, promover el cuidado y la conectividad, mitigar los cambios climáticos y adaptarse a ellos, y reforzar la resiliencia y la prosperidad locales, de forma cocreada con sus comunidades. Para lograrlo, hay que renovar las reglas del juego: es necesario promover ecosistemas financieros y asociaciones que se apoyen mutuamente y trabajar para asegurar la colaboración en proyectos de inversión urbana y territorial. Para impulsar las iniciativas locales, las instituciones nacionales deben desarrollar nuevos modelos financieros, en el marco de estrategias urbanas y territoriales nacionales más equilibradas, y reforzar su capacidad técnica para localizar las finanzas.

Como parte de estos esfuerzos, los barrios, las ciudades y las regiones pobres deben recibir una consideración especial para fomentar el desarrollo endógeno y reforzar las capacidades locales. Para ello es necesario que los gobiernos nacionales realicen transferencias fiscales intergubernamentales adecuadas y fiables a los GLR, junto con mecanismos transparentes de igualación. Para responder a las necesidades locales y regionales, la inversión subnacional puede reforzarse a través de mecanismos como los bancos subnacionales de desarrollo, las agencias de financiación de los gobiernos locales, los bancos verdes locales o la emisión de bonos. En la medida de lo posible, esto debería hacerse trabajando en tándem con iniciativas adecuadas de financiación dirigidas por la comunidad. Del mismo modo, los GLR necesitan ganar mayor autonomía sobre sus propios ingresos, reforzar las capacidades locales y reconstruir su espacio fiscal mediante un sistema adecuado de impuestos locales. Deben poder recaudar y captar el valor añadido generado por el desarrollo urbano y local. Dotar a los GLR de una autonomía fiscal adecuada es una condición previa para que se empoderen y sean capaces de innovar y utilizar una amplia gama de mecanismos de financiación, incluida la financiación mediante capital y deuda, para apoyar la inversión local.

La necesidad de acelerar la mitigación y la adaptación al cambio climático y a las catástrofes sociales y naturales implica que habrá que complementar aún más la financiación local, regional y nacional, y especialmente en el Sur Global 1 Gran parte de estos esfuerzos de adaptación requerirán asociaciones locales, regionales y nacionales para su puesta en marcha, así como el apoyo de la ayuda al desarrollo y de los bancos multilaterales de desarrollo, complementado con aportaciones de ONG y fondos privados para el clima. Los proyectos de inversión desarrollados por los socios financieros pueden tener un impacto social significativo mediante el apoyo a las economías solidarias y circulares. Esto puede hacerse a través de bancos cooperativos y de desarrollo, planes de ahorro solidario y circuitos cortos financieros y económicos.

Para que las vías hacia la igualdad identificadas en el presente Informe desplieguen efectivamente su potencial transformador, deberán integrarse en alianzas locales sólidas e ir acompañadas de reformas estructurales que mejoren la gobernanza colaborativa local y multinivel en diferentes sectores y territorios. Estas son condiciones necesarias para ampliar las acciones transformadoras que proponen estas vías, desencadenando un efecto incremental y acumulativo. De este modo, estas vías pueden conducir a una transformación radical de los sistemas urbanos y territoriales y contribuir a hacerlos más justos y capaces de cumplir los compromisos de sostenibilidad adoptados por la comunidad internacional.

  • 1 IPCC, “Strengthening and Implementing the Global Response. Global Warming of 1.5°C,” 2018, bit.ly/3t3bKWQ

Références

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