Experiencias de territorios en transición : la Mancomunidad de municipios de Erdre y Gesvres
May 2021
Territoires à Energie Positive (TEPOS)
La Mancomunidad de municipios de Erdre y Gesvres (63 000 habitantes, 12 municipios), situada en las afueras de Nantes, ha reinventado su modelo de gobernanza para convertir la transición en un proyecto compartido.
Ya en 2013, este territorio periurbano puso en marcha una Agenda 21, seguida de un PCET, y posteriormente estructuró su estrategia en torno a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). ¿Su originalidad? Un enfoque participativo muy profundo: 11 talleres con vecinos, asociaciones y agentes socioeconómicos, un consejo de desarrollo muy activo (66 miembros) y un enfoque centrado en los estilos de vida (vivir, desplazarse, trabajar) para hacer que la transición sea concreta.
Con un equipo especializado (responsable de desarrollo sostenible, asesores energéticos, etc.), Erdre y Gesvres demuestran que la transición puede basarse en la inteligencia colectiva y cambiar las prácticas locales.
To download : porter-un-projet-de-territoire-en-transition-2021_fr.pdf (4.3 MiB)
La comunidad de municipios de Erdre y Gesvres (CCEG), un territorio periurbano situado a las puertas de la aglomeración de Nantes, cuenta con 63 000 habitantes repartidos en 12 municipios y viene experimentando un fuerte crecimiento demográfico desde la década de 1990. Su población es bastante joven y el empleo se concentra principalmente en el sector terciario. Dos tercios de sus 55 000 hectáreas están ocupados por espacios naturales y agrícolas. La preservación de la calidad de vida es fundamental en este territorio dinámico y solidario.
Una política energética y climática respaldada por una estrategia más amplia de desarrollo sostenible
La comunidad dio sus primeros pasos en el camino de las transiciones al embarcarse en la elaboración de una Agenda 21, aprobada en 2013. Este documento define los objetivos compartidos en el territorio para responder a los retos del desarrollo sostenible. Se plasma en forma de planes de acción concretos llevados a cabo por la CCEG y en el seno de sus municipios miembros. En respuesta a la obligación normativa derivada de la Ley Grenelle, la comunidad adoptó su primer plan territorial de clima y energía unos meses más tarde. La CCEG fue galardonada con el premio TEPCV en 2017. Este dispositivo no contribuye a la consolidación de la estrategia, pero, al cofinanciar inversiones puntuales con importes significativos, valida el interés político de llevar a cabo acciones de desarrollo sostenible. En 2017, nuevas exigencias normativas imponen la actualización del plan climático, en particular para integrar los retos relacionados con la calidad del aire. El consejo comunitario aprovecha esta oportunidad para redefinir su estrategia de desarrollo sostenible.
Apoyarse en los actores impulsores para construir una estrategia territorial
Se pone en marcha un amplio proceso de concertación, siguiendo los valores y principios de la Carta Nacional de Participación Ciudadana, para definir una estrategia que tenga en cuenta los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. Para este proceso, la comunidad ha contado con el apoyo financiero de la DREAL y se ha apoyado en su muy activo consejo de desarrollo. Creado en 2006 por iniciativa de la administración local, el consejo de desarrollo es una asociación regida por la ley de 1901 que cuenta con 66 miembros y dispone de una coordinadora cedida por la mancomunidad de municipios. ¿Su objetivo? Construir conjuntamente un futuro deseable, solidario y sostenible, actuando como facilitador de las transiciones. Desde 2017, la asociación ha constituido un comité de iniciativas que identifica y potencia las iniciativas locales colectivas y establece vínculos con las políticas públicas en favor de las transiciones sociales. Para llevar a buen término la concertación sobre su estrategia, la CCEG ha podido aprovechar este caldo de cultivo de promotores de iniciativas que han enriquecido las reflexiones a lo largo de los 11 talleres organizados (un taller por cada reto identificado). Posteriormente, las orientaciones se analizaron a la luz de los ODS y de los objetivos previstos para un PCAET, antes de ser validadas por los representantes electos. El plan de acción también fue objeto de talleres de elaboración conjunta con los habitantes y los agentes locales, en los que se preguntó a cada uno de ellos cómo podía contribuir a la correcta puesta en marcha de las acciones propuestas.
Esta reflexión colectiva, llevada a cabo con la diversidad de agentes del territorio (ciudadanos, asociaciones, agentes socioeconómicos, instituciones, empresas, el sector agrícola…), permite a la administración local tomar conciencia del valor añadido de esta dinámica colectiva. Así, tras haberse centrado esencialmente en la adaptación de su acción pública al servicio del desarrollo sostenible, la administración local cambia progresivamente de postura para convertirse ahora en facilitadora y animadora de las transiciones.
Estructurar la capacidad de actuación de la administración local gracias a los recursos humanos
En 2011, la administración local contrató a Marion Richarté como responsable de la Agenda 21 y de la política de contractualización. Este puesto híbrido resultó ser una verdadera baza para impulsar proyectos innovadores y experimentales, permitir que la administración local obtuviera el reconocimiento de socios como la ADEME, la región o la DREAL, y facilitar la obtención de financiación. En diez años, varios convenios de colaboración, en particular con la ADEME, han aportado la cofinanciación necesaria para crear puestos de trabajo: contrato de objetivos territoriales, asesoramiento energético compartido, plataforma territorial de renovación energética, proyecto alimentario territorial… En la actualidad, Marion Richarté es responsable del servicio de Mejora de la Acción Pública y Desarrollo Sostenible. Coordina un equipo reforzado que impulsa iniciativas en nuevas áreas temáticas, presta apoyo a los servicios y a los municipios, y facilita los procesos de cooperación y la puesta en marcha de los proyectos de transición. Tras unos años de funcionamiento, se ha confirmado la utilidad de los distintos puestos y los representantes electos han decidido mantenerlos a pesar de la desaparición de las cofinanciaciones. Por ejemplo, tras seis años de funcionamiento del servicio de asesoramiento energético compartido, la mancomunidad de municipios asumió la competencia en materia de gestión energética e incorporó de forma permanente al asesor a su plantilla.
Impulsar la cooperación para hacer evolucionar los estilos de vida
En 2018, la ADEME sugirió a los coordinadores del programa «Transición energética y social» (TES) en la región de Países del Loira, impulsado por el Colegio de Transiciones Sociales, que eligieran la mancomunidad de municipios de Erdre y Gesvres como territorio de experimentación. Este programa de acción-investigación basado en la colaboración trabaja en las condiciones necesarias para reforzar la cooperación en los territorios al servicio de la transición energética y la transformación de los estilos de vida. Marion Richarté y su compañera, coordinadora del consejo de desarrollo, aprenden realmente lo que es la cooperación al participar en la cooperativa de actores del programa. Este trabajo les lleva a cambiar ellas mismas, a entender de otra manera su profesión y a tomar conciencia del papel de facilitadoras de las transiciones que debe asumir la administración local.
La estrategia de desarrollo sostenible del territorio se ha sometido al análisis de la «rueda de los modos de vida» desarrollada por el programa TES. Esta herramienta metodológica simplificada muestra las seis palancas (que van desde el sistema de valores y representaciones hasta las infraestructuras, pasando por las instituciones…) sobre las que hay que actuar para favorecer un cambio en los modos de vida. A partir de ahora, en lugar de repasar los 22 objetivos repartidos en siete ejes temáticos y un eje transversal, la estrategia se presenta a través de una entrada « estilo de vida » (vivir, trabajar, desplazarse…) que resulta comprensible para todos y facilita la identificación y la apropiación de las acciones previstas. Esta representación permite asimismo poner de relieve la diversidad de actores que hay que movilizar y las cooperaciones que hay que buscar.
El contrato de transición ecológica como oportunidad para dinamizar las colaboraciones
Apenas adoptada su estrategia, la entidad se comprometió a firmar un contrato de transición ecológica (CTE). En tres meses, se organizaron cinco talleres en torno a cinco grandes retos con los actores locales, pero también con socios potenciales (servicios del Estado, Banque des territoires, consejo regional, etc.). El objetivo es avanzar en la puesta en marcha operativa de las acciones previstas, e incluso poner en marcha algunas nuevas propuestas por los participantes. De este modo, el CTE contribuye a ampliar el abanico de actores y a intensificar las iniciativas de cooperación en torno a los proyectos iniciados en el territorio.
La administración local se centra ahora en dos nuevos retos: clarificar su organización interna para garantizar las sinergias y la coherencia de sus diferentes políticas públicas y de los servicios que las llevan a cabo; y reforzar su papel de facilitador de las transiciones mediante la creación de una fundación para la «fábrica de transiciones», capaz de captar financiación tanto pública como privada para permitir la realización de las iniciativas locales.
Ventajas de la experiencia
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Una primera responsable de la Agenda 21 y la contractualización: útil para encontrar la financiación que permita hacer realidad las ambiciones del territorio.
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Una sólida relación de colaboración con la ADEME.
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Un consejo de desarrollo muy dinámico que ha cartografiado las iniciativas locales a favor de las transiciones.
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El compromiso con la experimentación propuesta por el Colegio de Transiciones Sociales sobre el enfoque basado en los estilos de vida.
Cronología de las etapas clave :
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En 2013, Agenda 21.
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En 2014, PCET (ADEME, contrato de objetivos territoriales) : se contrata a un responsable de misión del PCET (al 50 %), con cofinanciación de la responsable de misión de desarrollo sostenible. Asesoramiento en energía compartida (ADEME, 2 x 3 años) : un asesor en energía compartida a tiempo completo crea un servicio común para la gestión energética del patrimonio público. Asesor de información energética (ADEME / Región / Departamento, 7 años) : asesoramiento a particulares sobre la rehabilitación de viviendas y las energías renovables.
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En 2015, fase preliminar de la plataforma territorial de rehabilitación energética (Región).
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En 2017, TEPCV (Estado) : acciones de movilidad sostenible. Elaboración de la estrategia de desarrollo sostenible (que incluye un componente PCAET) : DREAL (apoyo a la dinamización de la participación). Dinamización de talleres y reuniones para la elaboración conjunta de acciones (dinamización interna, apoyo de una consultora).
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En 2017, plataforma territorial de renovación energética (ADEME / Región, 3 años) : un asesor en renovación energética crea la plataforma Serenha.
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En 2018, participación en el programa «Transición energética y social» : refuerzo de las alianzas y la cooperación.
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En 2019, adopción de la estrategia de desarrollo sostenible.
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En 2020, contrato de transición ecológica : acciones en materia de movilidad, agricultura, madera, eco-construcción y apoyo a las iniciativas.
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En 2021, carta forestal (Europa, FEADER / Región, 2 años) : se contrata a un responsable de la carta forestal.
Innovación social y territorial (ADEME, 3 años): se contrata a un coordinador para el apoyo a iniciativas y colaboraciones. SARE (ADEME / Región, 4 años): está prevista la contratación de un segundo asesor de rehabilitación en 2022 para garantizar la continuidad de la plataforma de rehabilitación energética.
Sources
Documento Tepos : Llevar a cabo un proyecto territorial en transición (versión francesa) ; extracto de las páginas 51-54
To go further
(versión en francés)